Un baile de putas

Por: Jennyfer Solano Betancourt

Estudiante de Comunicación Social- Periodismo y Licenciatura en Español y Literatura. Universidad Autónoma del Caribe.

 

La honorable Corte Constitucional debió sentirse como la niña quinceañera que pone a esperar a más de la mitad de los chicos del curso para dar la respuesta de con quién irá al baile. Nos dejó por varios días como a la vecina que le dejan el chisme inconcluso y solo escucha rumores, por un lado y por el otro, y nada que le refieren quién es el ‘santo’ perjudicado. ¡La Corte nos dejó pariendo!

Pero cuando ya dio su dictamen final se disparó el juego de voces. El parámetro que más polémica había recibido la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, es el punto de los llamados “terceros”; los civiles y los agentes del Estado no combatientes: empresarios, financiadores, auxiliares de grupos armados, los que en esencia serían paramilitares. 

Anteriormente, había referido con sarcasmo que quizás la Corte debía crear una jurisdicción especial para el precandidato a la presidencia, Vargas Lleras y para el senador Uribe. Pero no, la Corte “demostró” su compromiso con la paz y respaldó su anterior fallo de blindar el acuerdo pactado con las Farc, con una decisión que demostró a quién de todos sus pretendientes le dio el sí, nos señaló cuál de todos les parecía mejor bailador. Lastimosamente, las victimas no son la mejor pareja para la Corte Constitucional.

Ahora, la Corte eliminó el ingreso forzoso de aquellos terceros a la JEP; pero dejó abierta la opción de que comparezcan voluntariamente.

—¡Pero, qué gentileza!

A la Corte no le parece que mientras el Estado y las Farc estaban sentados acordando los puntos del acuerdo, a los financiadores de grupos armados y a otros actores del conflicto no se les haya llamado para preguntarles si estarían de acuerdo en ser juzgados por un marco especial y no por el juez amigo de su familia. Por tal razón, no debería ser forzoso.

—¡Pero, qué belleza!

Por muy patriótico que se quiera ser —Si es que eso sirve de algo— no se puede negar que este país da tristeza y su justicia da náuseas. La Corte terminó favoreciendo la vocecita autoritaria que ha reinado en Colombia desde que tengo memoria política. El fallo real, el de la voz a voz y acuerdos por debajo de mesa y micrófonos apagados, debió ser algo como:

“A solicitud de los humildes servidores del pueblo, de los dirigentes de nuestra nación, que han sido la mano dura que Colombia ha necesitado y de los empresarios que han financiado coca y armas como a bolsillos estatales. Serán eximidos de ser juzgados por otra jurisdicción que no sea la tradicional, la misma del cartel de la toga, la misma en la que su esposo, su amigo, su vecino, su compañero de universidad, su compadre trabaja, la misma que se deja sobornar. La que ha mantenido alrededor de 13.000 casos de civiles vinculados a delitos cometidos dentro del marco del conflicto, en el despacho del fiscal Néstor Humberto Martínez sin ninguna investigación abierta”.

No hay que negar el romanticismo de la Corte Constitucional. Ante el gesto de descontento de Vagas Lleras en contra de la JEP procedió a limar las asperezas, no sin presentársele con semejante regalo.

—Tome papito, usted sí que tira buenos pases…

—Oiga Germancito, gracias por el apoyo. No se preocupe que yo también lo apoyo en su candidatura. Usted sabe que yo no dejo de trabajar, trabajar y trabajar…

Todos esos gobernantes que han financiado el paramilitarismo, que promulgaron las Convivir, que han sido culpables de los falsos positivos. Esos narcopolíticos, parapolíticos y apolíticos deben estar sonriendo de oreja a oreja, así como el sector privado ya volvió a tomar los jugos con azúcar desde sus tierritas, las mismas que se les usurparon a millones de campesinos para cederlas a los terratenientes, a las élites de este país. La Corte se ha enamorado, ha perdonado todos esos delitos y se ha inventado un fallo de protección que haga parecer que tendrán una reprensión. Con su fallo intenta, además, atezarle los pantalones a la justica tradicional para que no congele procesos y se pongan a trabajar.

—Ay, si la Corte Constitucional no fuera tan romántica quizás le creería.

— ¿Y si, por el contrario, ha sido solo la puta Corte Constitucional que ha empezado a devolver o a pedir favores lucrativos?

¡Ay, pero cómo pienso así! ¿Cómo puedo pensar así de la honorable Corte que no ha pensado en las víctimas de este conflicto que exigen la verdad y la responsabilidad de cada una de las partes que mantuvieron esta guerra de 54 años y de al menos 220.000 personas muertas 5? Aquí sincerándonos, yo me reí cuándo escuché a Vargas Lleras lloriquear, no creí que lo escucharan. No hace falta tener tres dedos más de frente para saber cómo opera la justicia tradicional en la que serán puestos a disposición esos “terceros”. Solo hay que tener memoria y abrir los ojos para darse cuenta que hasta al fiscal anticorrupción se puede sobornar.

A pesar de esto, esperaré con crispeta en mano el final tan “inesperado”. ¿Quién va preferir a los jueces de la JEP antes que a su juez natural?  Menos mal que la Corte no hace cine, ya hubiese hecho ‘spoiler’ con semejante decisión.

 

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