‘La Troja’, el lugar que se convirtió en la leyenda de la salsa, en Barranquilla

Stephania Diagranados Villarreal.

Estudiante Universidad Sergio Arboleda

"Del caribe aflora, bella encantadora, con mar y río una gran sociedad. Barranquilla hermosa, yo te canto ahora, con gratitud y amor del cantor al pueblo que adora, a la nobleza y sentir de su gente acogedora, a mi patria chiquita que me apoyó…"

Las anteriores fueron las palabras del legendario cantante de salsa, Álvaro José Arroyo González, más conocido como el ‘Joe Arroyo’, parido en Cartagena de Indias, pero que creció, vivió, triunfó y murió en ‘La Puerta de Oro’, Barranquilla, la ciudad que tanto amó.

Y es que, el sentimiento del Joe es el mismo de miles de barranquilleros, colombianos y extranjeros que ven en esta ciudad una oportunidad para vivir, para progresar, y por qué no, para ser felices.

Este no es una urbe, es un territorio de sabor Caribe. Aquí se respira alegría, música y cultura, y si no, que lo digan todas aquellas personas que han tenido la oportunidad de experimentar los carnavales más alegres del continente junto con los de Rio de Janeiro, en Brasil.

Para describir a la ciudad de Barranquilla se necesitaría un libro entero, plasmando en cada página su exquisita gastronomía, que combina sabores de pescados de mar y de río con fritos tradicionales como la arepa de huevo, además de amasijos entre los que sobresalen las almojábanas.

También sería importante hablar del Estadio Metropolitano, en donde no solo juega el equipo de los mil amores: el Junior de Barranquilla, sino, en donde tradicionalmente la selección Colombia suda literalmente la camiseta, llenándonos algunas veces de tristezas, y otras, como casi siempre, de alegrías.

Hablar de Barranquilla sería no parar de hablar nunca, debido a la riqueza cultural y tradicional que se respira en esta ciudad y que brota por los poros en cada barranquillero, y a la muestra un botón las niñas que desde que nacen aspiran convertirse en la reina del carnaval, y los niños en el’ Rey Momo’.

Pero, en esta oportunidad es fundamental hablar sobre ‘La Troja’. Un tradicional y mágico lugar de Barranquilla, ubicado en la calle 74 con carrera 44 esquina. Recinto que cuenta con más de 45 años de tradición. Declarado por el Instituto Distrital de Cultura como Patrimonio musical y cultural de la ciudad.

Dicho lugar presenta una combinación de colores donde se muestra la cultura popular barranquillera y donde la protagonista es la Salsa, pero no la de comida, sino esa, la música que pone a vibrar a la gente y hace que los pies se empiecen a mover solos.

Aquí se le hace un homenaje a los ‘Pick Up’, que son aquellos equipos de sonidos grandes y que escupen las notas musicales que identifican a los costeños. En otras palabras, “La Troja es el mejor referente de la salsa en Barranquilla”. Palabras de Edwin Madera, su orgulloso propietario, que describen al recinto salsero por excelencia de ‘Curramba la Bella’.

Y no se equivocó. Como una predicción, se cumplieron todos los deseos del dueño de este lugar, en donde cada fin de semana, más de 2.000 almas se congregan al son de la guaracha cubana y otros ritmos caribeños para recordar las glorias de antaño nacidas en el mar de las Antillas, con el sello único del género musical de la Salsa.

Pero hablemos de historia. ‘La Troja’ fue fundada el 26 de febrero de 1.966, casualmente el mes que más se gozan y disfrutan los barranquilleros. En sus inicios estuvo ubicada cerca al parque Suri Salcedo, siendo primero un kiosco de comidas y ‘mecatos’ a cargo de Zunilda Velásquez de Madera.

Zunilda, fue para los barranquilleros como la virgen María, quien dio a luz a Jesucristo, y en este caso nació de ella Edwin Madera, quien se convertiría en el impulsador y propietario de este mágico lugar. Y el pequeño con solo diez años, le colaboraba a su madre en el negocio, que pasó de ser una cantina de los niños acaudalados de esta ciudad, a ser un negocio de ventas de fritos y chicha de arroz y maíz los fines de semana.

Luego, llegó la época en que el reconocido narrador Antonio Borja Suárez y otros compañeros que trabajaban en Emisoras ABC bautizaron el recinto con el curioso nombre de Quiosquito ABC. Así pues, cada domingo, doña Zunilda amplificaba los partidos del Junior narrados por Édgar Perea, y entonces llegaban cientos de aficionados que no podían ingresar al estadio, pero, irónicamente la pasaban mejor en este sitio.

“La cosa se iba desarrollando bien”, recuerda con nostalgia y alegría Edwin, y  cuenta que, fue por los años setenta donde la situación mejoraba diariamente. Sin embargo, llegó un período llamado la bonanza marimbera, donde estaba en pleno auge la producción y tráfico de la marihuana y otras drogas, cuando el negocio empezó a llenarse de personas no gratas que lanzaban amenazas de no pagar la cuenta si no se ponía la música vallenata de su preferencia.

Fue en ese tiempo cuando Edwin contempló que ese no era el rumbo que le iba a dar a su negocio, por ende, se alejó del vallenato, pero no por la música en sí, sino por el tipo de personas que iban a escucharla.

Entonces, en esa época la salsa estaba en su apogeo, liderado por el dios de los cantantes, Héctor Lavoe, quien prácticamente hipnotizó a Madera, y fue cuando, como una revelación divina, este hombre decidió que el centro de su establecimiento sería la salsa.

De esta forma, se crea ‘La Troja’, y su particular nombre proviene, según explica Madera de “un concepto bastante propio de nuestra región Caribe. Una troja es un palo hecho con pedazos de caña que se usan para ubicar el arroz o el maíz. Es un referente de nosotros, además que el nombre es pegajoso y divertido “. Finaliza.

Así pues, desde aquel momento, la mágica esquina de la carrera 44 con calle 74, se convirtió en el espacio ideal de congregación de jóvenes y viejos, propios y extranjeros, para dejarse llevar de los ritmos de la salsa, sumergirse en el deleite y disfrutar de un rato agradable.

En ese sentido, ‘La Troja’ se diferencia de otros establecimientos de salsa y de música de Barranquilla, según manifiesta Edwin por: “el servicio, pues ponemos con agrado un producto en la mesa. Asimismo, tenemos los tres mejores Dj’s de la ciudad quienes, dos de ellos hacen parte también del programa de radio llamado  ‘la troja radio’. Entonces, te das cuenta que este lugar no solo es un recolector de borrachos, sino que es toda una institución, es un movimiento”. Puntualiza Madera.

Pero, esta es una labor en conjunto, un negocio de familia, puesto que, Edwin trabaja junto a su hija Ana Milé, quien es la administradora del lugar; Mao Meléndez, un reconocido Dj; Asdrúbal ‘El pequeño’ Ruíz, es el cantinero de los cantineros; Danny Saoko, el director artístico, y otras personas más que hacen que todo funcione como un reloj.

Finalmente, vale la pena destacar que, por los pasillos de ‘La Troja’ han desfilado los más grandes cantantes de salsa del país y del mundo, entre los que sobresale la inigualable y desaparecida Celia Cruz; la leyenda, Nacho Sanabria; Willie Colón, el Sexteto Cubanía, la Fania All Stars y el único Joe Arroyo, quien fue además amigo íntimo de Madera, y otros artistas que se pelean por cantar en este sitio. La Troja es sabor, es Caribe, es pasión, cultura, tradición, música y alegría. ¡La Troja es vida!

 

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