“Un estudiante no está completamente bien formado si no tiene acceso al arte” Patricia Moreno

Por: Claudia Méndez Linero

Estudiante de Comunicación Social y Periodismo 

Luz Patricia Moreno Linero vive en una casa pintoresca en Santa Marta, por donde las miradas curiosas se topan con  recuerdos, pasiones y colores que proyectan una noche bohemia en las calles del centro histórico, junto a un camino lleno de retazos, rodeada de premios, cuadros y esculturas de tiempos pasados.

Con una personalidad tajante y precisa, es una samaria que volcó su vida al mundo de las artes escénicas, la danza y el teatro, obteniendo  beneficios nacionales e internacionales.

Patricia fue pionera con ayuda de su esposo en la construcción del teatro samario. En el año de 1976 fue galardonada como la mejor actriz en el Festival Distrital de Teatro, en 1982 fue nombrada personaje del año por El Informador, en 1994 como Personaje de la Cultura Asociación Gabriel García Márquez, en el año 2.000 fue acreedora del reconocimiento más alto que puede recibir un samario: la gran Cruz de Bastidas otorgada por el Concejo Distrital de Santa Marta,  y en 2009 recibió la Medalla Primera Mujer Cultura Ciudadana por la Alcaldía Distrital de Santa Marta.

A parte de los incontables premios y reconocimientos es miembro de entidades y fundaciones relacionadas con el tema. Actualmente es la fundadora y presidenta del Centro Colombiano del Instituto Internacional de Teatro ITI UNESCO; fundadora de la Fundación para el Desarrollo Dramático y Artístico del Magdalena; asesora del Ministerio de Cultura para la organización del Congreso y el Festival Nacional de Teatro; directora ejecutiva de la asociación amigos teatro Santa Marta; Coordinadora del Teatro Santa Marta desde el año 2006, entre otras. Es una mujer que ha dedicada la vida entera a su pasión por el teatro en Santa Marta con una proyección internacional para generar un impacto en el arte.

¿Cómo inició en el ámbito artístico?

Desde los 4 años mi padre me llevó a ver al Bolshoi en el teatro Colón y me impactó enormemente a esa edad, y yo dije: quiero ser bailarina. Mi padre, Alfonso Linero, me ayudó enormemente a ese sueño. Estudié en la escuela Ana Pawlova ballet clásico, tenía una profesora yugoslava que me daba clases particulares, y me dediqué hasta los 15 años muy fuertemente a hacer ballet clásico, la historia del arte. También estudié algo de piano e historia de la música. Después, mi padre se muere y mi mamá decide venirse a Santa Marta y yo ingreso a la Escuela de Bellas Artes en el Instituto de  Cultura… pero ahí no había ballet. Entonces yo comienzo a ver el teatro como un plan B, una opción. Ahí inicia mi formación con el maestro Víctor Vesga y después tuve otros maestros como Santiago García, he tenido experiencia de talleres con maestros internacionales como Vacelet de Rusia. Estuve en Japón con el maestro Francisco Javier sobre teatro francés y toda la literatura francesa. Bueno, he hecho un montón de cosas.

Como nos comentaba anteriormente, usted optó el teatro como un plan B a los 15 años ¿No fue difícil entrar a este mundo en una etapa muy temprana?

No, porque de alguna manera mi formación viene desde muy niña y viene también de una escuela de mi familia Linero. Ósea, mi familia ha sido de músicos y mi abuelo Roberto Linero de Castro, compositor del Himno de Santa Marta. Entonces había en la familia una inclinación hacia la formación artística, más hacia la música que hacia las artes escénicas, obviamente, creo que solo Franklin Linero y yo somos los únicos de la familia que hacemos teatro. Hay otros que han hecho literatura. Pero nuestra familia en general ha tenido una tendencia hacia la formación artística desde temprana edad en nuestras generaciones, eso contribuyó fuertemente a que yo tuviera mucho respaldo en mi familia y que fueran parte de mi formación académica.

Sin embargo, ¿pero desenvolviéndose desde el ámbito no tuvo ningún inconveniente? Si bien tuvo un grata formación en los ámbitos artísticos gracias a la influencias de su familia desde muy joven. Pero ya al momento de entrar a esta industria, ¿no tuvo ningún tipo de inconveniente?

Parece mentira, pero me ayudó mucho el espíritu de mi abuelo Roberto Linero. Cuando yo llegaba no me decían Patricia Moreno sino Patricia Linero. Mi apellido inclusive en los primeros periódicos que mojé en el ámbito artístico decían Patricia Linero; me costó mucho decir que era Patricia Moreno Linero. Y el espíritu de mi abuelo me ayudó a abrir muchas puertas aquí. También tuve el apoyo de mi tía Velen Linero que tenía el colegio Eucarístico, con ella y  mi formación de ballet, di clases de ballet en muchos colegios privados de la ciudad de Santa Marta.

¿Cuáles fueron sus primeros trabajos?

En Bellas Artes hicimos una obra que se llamó: “Cuando los problemas crecen”. Durante el año 75 aún estaba la figura del teatro político y en la representación era una denuncia de los problemas que tenía la ciudad de Santa Marta. Era una parodia. Después estuve en la universidad en el departamento de artes escénicas con otra representación: “El Rostro” e invitada para hacer un papel en ‘La bruja de ponte suela’ y ahí pase en la universidad del Magdalena en el teatro universitario y teatros independientes como barrida de teatro. Hicimos América sin nombre basado en el “Canto General” de Pablo Neruda… Como tenía formación musical también, interpretaba algunos instrumentos musicales. De alguna manera mi formación fue muy versátil, aprendí muchas cosas aprendidas alrededor de mi infancia. Y de ahí conocí a mi esposo Cory, nos casamos y formamos el grupo “Seda Teatro”; que es actualmente nuestro grupo, hace 30 y pico de años ya casi 40 años. Con Seda tenía dos vertientes, una era centro experimental de formación artística que teníamos un proceso de formación y también nuestro grupo de teatro, el cual también hicimos “Bodas de Sangre de Lorca”, estuvimos incursionando mucho. Hicimos también el “Romancero Gitano”. También en esa época hicimos un clásico de Aristófanes: “Los Caballeros”. Bueno, incursionamos con mi técnica. De ahí dábamos clases a todos los colegios privados, dábamos formación artística. Proceso donde las horas de estética, que eran tres horas, la convertíamos en una gran escuela dentro de la escuela.

¿Cuantos trabajos en total ha realizado desde entonces hasta ahora?

30 - 40 obras de teatro. En general, yo nunca he dirigido, siempre me ha dirigido Cory. Yo siento que en la dirección hay que tener un universo muy grande en la cabeza para poder desarrollar el espíritu de una obra. Nunca he sido para eso, he sido actriz. Mi formación siempre ha sido hacia la actuación.

¿Qué sucedía en aquella época que no se percibe en la actualidad?

Había una competencia muy fuerte entonces. Los años 80 incluye una competencia muy fuerte de teatro. Había otras compañías de teatro, competíamos mucho en el teatro Santa Marta especialmente. Fue una época maravillosa en ese sentido, y había mucho público. La gente asistía y teníamos toda una fanaticada, como decía Diomedes Díaz, que se disputaba entre las compañías. En lo local, es una de las cosas que hemos perdido y que estamos en este momento, ojalá que con la nueva sala de teatro Pepe Vives Campo podamos recuperar ese público local, esa fanaticada local que apoyaba lo local. En eso estamos ahora.

¿Cuánto más va a durar la restauración del Teatro Santa Marta?

El Teatro Santa Marta… Mi percepción es que va a durar muchos años. Tiene muchísimos problemas, y realmente no soy optimista de que este teatro se recupere pronto.

Es una lástima, muchos de los samarios añoramos aquellos años donde se iba a al teatro para apreciar de buenas obras. Y que se haya perdido eso…

Desafortunado. Creo que los samarios van a tener que reaccionar fuertemente en las redes sociales para que no vaya a convertirse realmente en un elefante blanco. Creo que el Gobierno Nacional no ha estado, no ha dicho claramente; ha dicho fechas y las ha incumplido todas. Creo que es hora de que nos digan la verdad.

¿Se plateó en algún momento dejar atrás esta faceta y dedicarse a otra cosa?

No, nunca. Yo encontré mi vocación muy niña. Por eso insisto en que la educación artística sea temprana, desde la niñez. Eso te define la vocación: si vas a ser un muy buen espectador o vas a ser un artista. Por eso es tan importante que se inicie desde muy niño para poder definir. Millones de personas no van a ser artistas, ó sea, eso es una vocación que nace desde muy profundo del espíritu de uno. Pero también puede ser un gran espectador, un gran consumidor del arte.

Muchas personas en el medio consideran que la formación de un buen actor debe partir desde el teatro, y no practicando su actuación en la televisión o en el cine. ¿Comparte ese punto de vista?

Si, completamente. Es que el teatro es la suma de todas las áreas artísticas. En el teatro tú encuentras arquitectura, diseño, fotografía, música, danza. El teatro es el que recoge a todas las demás áreas artísticas, es por eso que es tan completa y como es reflejo del hombre, de su historia, de sus pensamientos del mundo donde está viviendo o el mundo que vivió: por eso es tan completo y tan complejo también el teatro en ese sentido.

¿Cómo surge FUNDAM?

FUNDAM es primero. Cuando montamos Seda Teatro como grupo, Centro Experimental de Educación Artística, con proyección hacia la formación artística. Colcultura nos dice: “Ustedes deben hacer una fundación”. Entonces en el 88 nace FUNDAM, Fundación para el Desarrollo Dramático y Artístico del Magdalena, es tal vez una de las entidades de la Costa Caribe colombiana más antigua. Nosotros llevamos casi 40 años en esto, fundada. Posteriormente en los años 90´s FUNDAM inicia el Festival de Teatro, el Ministerio de Cultura nos dice; especialmente el viceministro de esa época, gran amigo, ya murió; dice Miguelito Brujez: “ustedes deben independizar de FUNDAM el Festival de Teatro que tiene una misión y una visión diferente”. Entonces es así cuando se abre jurídicamente la Corporación Festival Internacional de Teatro del Caribe. Posteriormente en el año 2000, 10 años después, el Instituto Internacional de Teatro de la UNESCO nos mira y nos dice: “Ustedes pueden dentro de sus organizaciones mantener una sede para Colombia del  Instituto Internacional de Teatro” a lo que nosotros le dijo que sí. Por eso tenemos 3 organizaciones diferentes pero a la final todas enfocadas hacia el teatro.

Actualmente ¿Cuantos jóvenes se motivan a ser parte de esta fundación?

Mucha gente. Por ejemplo en el centro cultural del Magdalena, donde estamos en estos momentos, tenemos alrededor de unos 400 artistas, entre consagrados, jóvenes y estudiantes que están desarrollando actividades fomentado principalmente por FUNDAM.

¿Qué opina sobre el rumbo que está tomando el teatro actualmente en Santa Marta?

Ha evolucionado. Hoy la multimedia, el concepto de fusionar otras técnicas, el cine, los audiovisuales, las técnicas circenses, están dándole mucha dinámica al teatro. También hay que moverse para que el espectador pueda encantarse del espectáculo. Hay que utilizar esas herramientas, eso no quiere decir que no veamos un clásico sino también pensar que tenemos herramientas como la digitalización, la multimedia, el comic, la danza, etcétera, también  pueden intervenir en una buena obra de teatro.

Unas palabras para aquellos jóvenes que quieran entrar en el mundo de las artes escénicas.

Yo siempre he dicho que un estudiante no está completamente bien formado si no tiene acceso al arte. En el caso de las universidades son profesionales incultos o pequeñamente formados, si me permites la expresión. Estudian su carrera pero no tienen un concepto crítico del mundo que lo rodea, y eso se lo da el arte, eso se lo da el ver la historia del arte o estudiar filosofía, etcétera. Santa Marta ha adolecido muchísimo eso. Se ha pensado que no es necesario complementar en las universidades especialmente estas materias, y es absolutamente fundamental. Yo creo que parte de la problemática social y política de la ciudad de Santa Marta es su bajo nivel de profesionales que estamos sacando.

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