El comercio informal se toma Santa Marta. Los puestos de comida rápida: los reyes del espacio público y la gastronomía

Gremios turísticos y gastronómicos ven con preocupación la proliferación de los sitios de comida informal en las calles de los principales centros turísticos de la ciudad.

Dayana Pinto

Estudiante Comunicación Social y Periodismo

Universidad Sergio Arboleda 

La diversificación del sector turístico en la región, ha impulsado el desarrollo de nuevos modelos comerciales para atender la creciente  demanda, por lo que han aparecido nuevos hoteles, actividades para el entretenimiento, sitios para el esparcimiento público y restaurantes.

Durante el año 2016, de acuerdo con la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, Acodres, el sector tuvo un promedio de crecimiento nacional superior al 22%, pero en la Región Caribe el crecimiento fue mayor al 40%.

No obstante, esta entidad, liderada por su presidenta Claudia Barreto asegura que el crecimiento puede ser mucho mayor, pero no hay manera de brindar un dato exacto ya que es una amplia población que no está estructurada formalmente.

En otras palabras, son muchos los restaurantes que no tienen la documentación que exige la legislación colombiana para su funcionamiento, evaden impuestos y ocupan de manera ilegal el espacio público de las ciudades donde operan.

Esta situación, genera que las autoridades competentes no tengan control y supervisión sobre sus operaciones, ya que este tipo de negocios evaden las revisiones e inspecciones de control y calidad, estableciendo precios paupérrimos en comparación con otros negocios que sí son formales.

Lejos de verse como un aspecto positivo que diversifica y amplía la oferta gastronómica para locales y turistas, estos modelos de venta informal, que principalmente venden comida rápida, son considerados como una amenaza.

Ante lo que consideran una desventaja, Paola Sofía Narváez, directora ejecutiva de Acodres,  manifestó su preocupación sobre el tema,  debido a  que los restaurantes que sin son formales y cumplen con todos los requisitos son los más afectados.

Actualmente 109 restaurantes  hacen parte de la asociación en Santa Marta, una mínima parte para la cantidad de sitios que ofrecen este servicio a lo largo del territorio samario.

Se manifiesta que a partir del año 2011 Santa Marta vivió “un boom gastronómico” que se empezó a desarrollarse principalmente en el centro histórico y der allí se expandió a otras localidades como El Rodadero y Taganga.

Esta trasformación se da luego de importantes mejoras que se hicieron en la ciudad con el fin de mejorar su infraestructura, que, ligado a la los incrementos sobre el valor del dólar, ratificaron a Santa Marta como uno de los destinos predilectos.

Así mismo, la llegada de nuevos turistas, con más demandas y expectativas, impulsó el desarrollo de nuevos modelos gastronómicos que, aunque visiblemente proliferados, no siempre cuentan con las condiciones mínimas de legalidad.

Las condiciones de legalidad no se entienden sólo en términos de contar con los permisos requeridos por las autoridades locales, ni el hecho de contar con un establecimiento certificado, sino también en aspectos diversos como la contratación del personal.

A partir de denuncias realizadas a las entidades del distrito, gran parte de estos negocios informales tienen extranjeros laborando en su mayoría venezolanos que no cuentan con los permisos de trabajo necesarios para desempeñar una labor productiva en el país.

Ante esta situación, las autoridades del Distrito junto con Migración Colombia, han realizado operativos en los sectores comerciales de la ciudad, para, en primer lugar, exigir la documentación necesaria de los negocios así como los permisos de trabajo de los extranjeros que allí laboran.

El pasado 16 de marzo, el Gobierno Distrital y funcionarios de Migración, anunciaron al diario El Heraldo, la deportación de 25 ciudadanos venezolanos que laboraban ilegalmente en la ciudad.

Priscila Zúñiga, Consejera de Seguridad del Distrito, manifestó que estos operativos se realizaron luego de las crecientes denuncias de los samarios sobre la contratación irregular de trabajadores en los restaurantes del sector céntrico.

‘’Son personas que no han cometido ningún delito grave sino que están infringiendo su estatus migratorio, por tanto la sanción que les corresponde es la deportación’’ manifestó la funcionaria.

Además aclaró que las sanciones no sólo recaen en los extranjeros, sino también, en los establecimientos que hayan procedido con su contratación, por lo que ya se han impuesto multas económicas y clausuras temporales de algunos restaurantes.

Entre los restaurantes que más han sido afectados con estas medidas, son los que se encuentran ubicados en las denominadas plazoletas que anteriormente fueron lugares para el parqueo de automóviles y que hoy albergan una totalidad de 115 restaurantes informales.

Su crecimiento, generó según la representante de Acodres, una reducción del 7% en los restaurantes legalmente constituidos, puesto que afirma que son muchos los impuestos a pagar en una industria gastronómica más amplia.

Tal es el caso de los icónicos restaurantes Tres Sensaciones y Panamerican, que se vieron fuertemente afectados por el aumento en puestos estacionarios de comida sobre toda la bahía y sus alrededores.

Pese a que Narváez no discute la importancia de ampliar la oferta gastronómica de la ciudad, considera que actualmente las entidades encargadas no regulan lo que llama una competencia desleal.

Por su parte, Andrés Castro quien labora en un popular puesto de cevichería en el sector de la Marina Internacional, afirma que el negocio “tiene que pensar en cosas ingeniosas” que resulten atractivas y que les permita estar a la par de otros puestos.

 

 

 

 

 

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