El deficiente alcantarillado convirtió a Villa Mercedes en un sector inhóspito

Así viven en el barrio 11 de Noviembre por la permanencia prolongada de las aguas descompuestas. Es común ver una capa de cieno verde aplacada en las calles. Al menos dos o tres manjoles se rebosan y sus líquidos inundan, en algunas ocasiones, las casas de los habitantes.

Por LAURA VANESSA OROZCO MADRID
ESTUDIANTE DE COMUNICACIÓN SOCIAL Y PERIODISMO
UNIVERSIDAD SERGIO ARBOLEDA

A lo largo de 10 años, más de mil habitantes del sector Villa Mercedes, en el barrio Once de Noviembre de Santa Marta, han tenido que convivir con aguas residuales que se rebosan por las alcantarillas. Asimismo, las enfermedades son una de las más habituales consecuencias de la contaminación del ambiente.

Los habitantes aseguran que el problema surgió cuando se realizó la pavimentación del sector; pues, una de sus calles correspondía a un canal de evacuación de aguas y la deficiencia en la planificación ha generado desde entonces un problemático represamiento.

Así lucen las calles luego de que los habitantes apilen el lodo para permitir que las aguas lluvias y del alcantarillado sigan su curso normal.

Aunque las dificultades surgen en cualquier temporada del año, incluso diariamente, los residentes manifiestan que en épocas de lluvia la situación empeora. Por tanto, la situación climática actual de Santa Marta ha provocado recientes emergencias.

De la misma forma, la estructura ingenieril con que fue implementado el sistema de alcantarillado es insuficiente para la densidad poblacional de Villa Mercedes, un sector que tiende a crecer proporcionalmente. Lo anterior se soporta en que las tuberías que en su momento fueron establecidas subterráneamente, no cuentan con el tamaño adecuado para la demanda de habitantes hoy en día.

Así lucen la mayoría de los manholes del barrio.

Además, los residentes de la zona afirman que en los barrios vecinos, cuando llueve, algunos pobladores destapan las alcantarillas para que las escorrentías sean desviadas de su curso natural y, de esta forma, evitar que sus casas se inunden, debido a la falta de desagüe.

Sin embargo, por ser un sector que cuenta con calles aún no pavimentadas, el agua desciende acompañada de barro y se surte por las tuberías que finalmente terminan obstruyéndose.

Como si fuera poco, algunos moradores de sectores más altos geográficamente aprovechan para tirar basuras a los pequeños caudales que se forman y de este modo discurren con palos y otros elementos que perturban el cauce normal de las aguas.

Por las calles pasan los autos, las personas y las aguas negras que rebosan de las alcantarillas.

Actualmente, en el sector confluyen todas las aguas por las medidas que han tomado habitantes de sectores vecinos. En Villa Toledo taparon el desaguadero con una pared y el agua se desvía hacia Villa Mercedes.

Es por la permanencia prolongada de las aguas descompuestas que, hoy por hoy, es común ver una capa de cieno verde aplacada en las calles. Sumado a esto, diariamente dos o tres manjoles se rebosan y expiden incómodos olores.

LA POBLACIÓN

Villa Mercedes es un sector de 30 años de antigüedad que no cuenta con sus necesidades básicas satisfechas. Sus habitantes se conciben como una población ajena al tradicional barrio Once de Noviembre, debido al olvido en que manifiestan estar año tras año.

Algunos habitantes han optado por hacer huecos en las puertas de sus casas para que las aguas de las alcantarillas no se rebosen.

Las condiciones de vivienda no siempre son favorables; pues, el fluido eléctrico siempre presenta fallas y las telecomunicaciones son deficientes. Aunque parece una característica común en toda la ciudad, en Villa Mercedes la carencia de agua potable es más notable.

Pero, la necesidad más latente desde casi la mitad de su existencia, es un sistema de alcantarillado eficiente que les proporcione una forma de vida digna y saludable, y que deje de ser un dolor de cabeza permanente.

Característicamente, este sector naturalmente perteneciente a Once de Noviembre es habitado por un alto número de niños en edad temprana, siendo los recién nacidos una cifra considerable.

Niños recién nacidos también tiene que lidiar con esta problemática.

Paralelo a ello, un factor común son las mujeres en etapa de gestación y las personas de la tercera edad, quienes tienden a estar en condición de vulnerabilidad ante ambientes adversos y contamidos.

Cerca de Villa Mercedes se encuentra la Institución Educativa Distrital Once de Noviembre que también está siendo afectada porque la fuerza del agua golpea en una de sus paredes.

GRAVES AFECTACIONES

Es común encontrar niños con enfermedades en la piel.

Según un proyecto creado por alumnos de la Universidad Técnica de Delft en Holanda, actualmente se evidencia que las paupérrimas condiciones de higiene del agua originan enfermedades que provocan la muerte anual de 2 millones 213 mil personas en el mundo.

El mismo informe sostiene que alrededor de 82 millones 196 mil personas al año pierden la calidad de vida y pueden caer en discapacidad; esto, debido a que aguas negras como las que los moradores de Villa Mercedes ven, huelen y tocan a diario, contienen una peligrosa carga de sustancias tóxicas, parásitos, infecciones bacterianas y virus.

Para ellos no ha sido fácil. Ver que el agua entra a las casas revuelta con fluidos residuales es frustrante, aún más cuando habitan menores recién nacidos y existen mujeres en etapa de gestación. También repugnan cuando líquidos y materiales fecales se devuelven por los sanitarios y no hay forma inmediata de solucionarlo.

La mayor preocupación de los habitantes de Villa Mercedes son los problemas de salud que trae esta situación a los niños, quienes han aparecido con brotes que ocupan la mayor parte de su cuerpo.

Yesica Melgarejo, habitante del sector, de 25 años y con cuarto meses de embarazo, no puede evitar las náuseas y el malestar que le produce convivir con el olor que expiden los manjoles.

Así mismo, Julio Cárdenas, otro avecindado de Villa Mercedes, se encuentra preocupado porque su madre, una mujer de la tercera edad, sufre de várice en las venas y las heridas se han ido agravando progresivamente.

Olmedo Ochoa, un joven padre de tres niños, asegura que por la permanencia del problema ha tenido que recurrir a comprar medicamentos para aliviar las enfermedades causadas por las aguas residuales. De la misma forma intranquila, comenta que con las fuertes lluvias, el agua contaminada sobrepasa el nivel de un metro dentro de su vivienda.

Además, los residentes de Villa Mercedes han tenido que acostumbrase a que las horas de las comidas estén acompañadas de la insoportable pestilencia.

PETICIONES COMUNITARIAS

Las gestiones que se han hecho son muy pocas”, asegura Luz Marina Álvarez, ex presidente de la junta de acción comunal.

Durante su cargo, asegura Álvarez, se hicieron solicitudes a los alcaldes para solucionar el problema del alcantarillado. Una de las aparentes soluciones fue cuando Jaime Solano aprovechó su candidatura a la Alcaldía de Santa Marta en 1997 para gestionar la instalación del sistema, días antes de las elecciones.

A Solano se le facultó tal acción gracias a que hacía poco había dejado de ser gerente de Metroagua S.A. Así, el político cumplió con su promesa, pero falló en la mala proyección del crecimiento demográfico y la utilización de una tubería insuficiente para evacuar las aguas.

Así lucen las calles del 11 de Noviembre

Por el momento, los habitantes solicitan a las autoridades que les faciliten la maquinaria para recoger el barro que cubre las calles, pues no tienen dinero para contratarlo por sus medios. Es por ello que un grupo de siete vecinos se han encargado de apilar la tierra a punta de pala; pero, en la próxima lluvia, el dispendioso y agotador trabajo se pierde.

También solicitan a Metroagua S.A. E.S.P. que envíe un supervisor que constantemente evalúe las alcantarillas del barrio y reporte frecuentemente su estado para acceder a los servicios de limpieza y destaponamiento preventivos.

Por su parte, otro de los habitantes sostiene que lo más urgente por el momento es el mantenimiento a los manjoles, la limpieza de las calles y las brigadas de salud para atender a todos los residentes de la zona que han resultado afectados.

Pero, la petición más implorada es que la Alcaldía les proporcione un nuevo sistema de alcantarillado e implemente una forma eficiente de canalización de aguas, porque definitivamente no soportan un día más viviendo en medio de la suciedad del ambiente y los putrefactos olores.

Asimismo, las esperanzas de los residentes se han agotado. Tras más de 10 años conviviendo con el problema, se encuentran desanimados por los llamados sin resultados que les han hecho a las autoridades y por la negligencia de otros líderes de la entidad comunal que no se han pronunciado al respecto.

DESINTERÉS ADMINISTRATIVO

Olmedo Ochoa al lado de sus hijos, señala el nivel del agua cuando llueve y se mezcla con el de las residuales.

Esporádicamente Metroagua acude al barrio para destapar las alcantarillas gracias a los múltiples llamados de los residentes de Villa Mercedes. No obstante, al cabo de unos días, con las frecuentes lluvias y los persistentes malos hábitos de los vecinos, los sumideros vuelven a rebosarse.

Yuleima González recuerda que la última vez que Metroagua asistió al barrio con el camión hidrosuccionador fue hace más de un mes, y que en cuestión de poco volvían a encontrarse en las mismas condiciones. Por eso, Yesica Melgarejo, quien coincide con la mayoría de los pobladores del sector, afirma que los tubos no resisten la cantidad de agua cuando llueve. “Son tubos muy pequeños y el problema se originó al construir el sistema de alcantarillado con tuberías angostas y de poca capacidad”, explica Melgarejo.

Recientemente, González envió a la Secretaría de Gobierno una carta firmada por los habitantes y no obtuvieron respuesta. Debido a esto, le envió fotos y videos por mensajería instantánea a William Renán, responsable de la dependencia, y el funcionario mencionó que no era de su competencia.

En otras ocasiones, los moradores quedan esperando respuesta, debido a que la empresa prestadora del servicio público cuelga las llamadas hechas a la línea de atención al cliente. Cuando cuentan con suerte, les aseguran que el mantenimiento estaría realizándose en las próximas horas, pero los anuncios se quedan en promesas.

A pesar de que existen días sin lluvias, las calles de este barrio permanecen con agua corriendo por la mayoría de las mismas.

Para todos tampoco es raro recibir visitas de candidatos en campañas políticas idealizándoles una solución más rápido de lo que piensan. Por supuesto, con el fin de ganar votos y ante la necesidad de los moradores de una intervención urgente, consideran oportuno prometer y, posteriormente, salvarse de la responsabilidad.

Incluso, los alcances de las promesas involucran la pavimentación de las calles, que se ha constituido como uno de los problemas más fuertes para toda la comunidad del Once de Noviembre. “Hay calles que legalmente aparecen pavimentadas y no lo están, como la calle contigua a la Institución Educativa y otras”, revela Melgarejo.

Es por eso que, expone William Gaona, expresidente de la Junta de Acción Comunal, los habitantes han advertido a la Coronel de la Policía Metropolitana de Santa Marta, Sandra Vallejo Delgado, tomarse la Troncal del Caribe, a la altura del sector Nueva Colombia del Once de Noviembre, con el propósito de ser escuchados.

Sin embargo, el exlíder Gaona menciona que el estado de inopia de algunos habitantes también ha sido motivo para que el problema persista; pues, pese a la convocatoria para que participen en las actividades necesarias para gestionar la solución del problema, algunos ciudadanos ignoran el asunto.

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