Trochas de La Guajira, un camino en busca de mejores oportunidades

Por. Danesa Bermúdez,  Francys Gutiérrez, Dayana Pinto,  Yulibeth Quintana y Fanny Valdez. Estudiantes de octavo semestre Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Sergio Arboleda. 

Humberto Oquedo, venezolano radicado en Santa Marta

“Nos secuestraron por más de seis horas…volvimos a ser libres cuando le entregamos a nuestros captores una suma considerable de dinero”, palabras de Humberto Oquendo, venezolano que padeció el horror al ser retenido por un grupo de la etnia Wayuú que habitan el territorio fronterizo entre Colombia y Venezuela.

Tras la crisis económica, social y política, que ha vivido Venezuela, en los últimos años, cientos de venezolanos se han visto en la necesidad de abandonar su país, y radicarse en otras latitudes con mejores condiciones económicas, en las  que no tengan que pelearse con otros por comprar una bolsa de leche, azúcar, harina, entre otros productos de la casta familiar, que son escasos en la hermana república bolivariana.

Trocha Km 80

Dada la escases, un sin número de venezolanos han iniciado el camino hacia un mejor futuro.  Penetrar Colombia por las zonas fronterizas de manera ilegal, donde se enfrentan a la maldad humana que habitan en las conocidas trochas de La Guajira, como la “Y”, una de las 90 vías clandestinas identificadas por las autoridades, por donde a diario ingresan hombres, mujeres, y familias enteras en busca de mejores oportunidades.

De acuerdo a lo anterior,  Jorge Ríos, Director de la oficina de Migración Colombia en Riohacha, manifiesta que,  en lo corrido del mes de junio hasta mediados de agosto, se calculan más de cinco mil venezolanos entrando y saliendo de diversas poblaciones de La Guajira de manera informal  por esta trocha. Violando los trámites de inmigración requeridos a los extranjeros para permanecer en el territorio colombiano.

“El camino al salir de Venezuela es normal. Luego de unas horas, cuando el conductor pisa suelo colombiano, desvía el carro y toma una de las tan llamadas ´trochas´. Mientras nos vamos adentrando por esos montes, la cosa se pone seria. Porque cualquier cosa puede llegarse uno a imaginar que le pase, al notar que en el trance del viaje hay de 10 a 12 retenes puestos por los wayuu.  Y en cada uno de ellos, estas personas paran el carro y le cobran entre 100.000 y 500.000 bolívares,  a los chicos que nos transportan, lo que equivale a  $29.000 y $148.000.

Génesis Guerrero, diariamente cruza la “Y” para poder llegar a trabajar a Maicao.

Génesis Guerrero, una madre venezolana de 22 años, hace parte de la sumatoria de mujeres que les ha tocado enfrentar el cambio de vida, al decidir transitar el corredor fronterizo, para trabajar para su familia. A su vez, Guerrero tuvo que dejar  a su pequeña hija de un año al cuidado de familiares y así poder llegar a Maicao.

Peajes clandestinos

Para muchos de los que han atravesado las ´trochas´ de La Guajira, les sorprende encontrarse diariamente al interior de estas vías desérticas de difícil control, a algunos retenes humanos puestos por los nativos que habitan cerca a las mismas. “Su trabajo consiste en alzar una cuerda, que se encuentra de lado y lado de la polvorienta vía, cuando vienen los carros, extender el brazo con la mano abierta hasta la ventanilla del conductor y recibir el pago”, así describe el diario El Tiempo, a través la crónica, Los caminos de tierra y sol de los Wayúu, donde se hacen visibles los abusos cometidos por integrantes de la etnia Wayúu, en estos lugares aislado de la autoridad nacional.

 Por consiguiente, el coste de cada peajes clandestino o reten humano, varía de cuerdo al medio de transporte y la carga que lleva consigo, automóvil o motocicleta (maletas, mercancía y demás). Asimismo, los transportistas ajustan el precio por cada pasada de ´venezolanos sin papeles´. Como suelen llamarles.

Erwin Enrique Ospino Ramos, conductor de 53 años, ha dedicado parte de su vida a transportar gente de Colombia a Venezuela y viceversa. Él, a partir de las 3:30 de la mañana sale rumbo a la terminal de transporte del Municipio de Maicao a esperar que los cupos de su vieja camioneta se llenen para emprender el viaje hacia Maracaibo. En este caso la gran mayoría tienen su documentación al día y los que no, pasan mediante sobornos realizados por la guardia venezolana.  Por lo que no se le hace complicado el traslado.

Sin embargo, el verdadero éxodo lo vive al regresar. Pues cuenta el señor Ospino que,  “muchos de los venezolanos que vienen hasta La Guajira, están sin papeles. Entonces por el riesgo y el peligro que eso implica para uno como conductor, cruzar esa trochas que a veces uno no sabe con lo que se va encontrar, nos toca cobrarles unos bolos demás. Es decir, 3.000 bolívares por persona, lo que al que al cambio representa de 7.000 a 10.000 pesos colombianos, la variación se debe al valor que tenga la moneda venezolana en el momento.

 La travesía por otros corredores fronterizos de gran riesgo

Deslumbrados por la posibilidad de brindarle un mejor bienestar a sus familias, cada día cientos de venezolanos sin perspectiva de género terminan emprendiendo una batalla hacia lo incierto por dos de las trochas más peligrosas de La Guajira. La Cortica y la Kilometro 80 o Larga, situadas entre la frontera colombo – venezolana, rondadas por la ilegalidad del contrabando y la presencia de frentes guerrilleros que buscan atemorizar a los Wayúu y tomarse el control de los peajes clandestinos.

Los riesgos a los que se someten estas personas a diario, al cruzar los corredores fronterizos son alarmantes, pues según las anécdotas de los transportistas, mujeres y hombres de la comunidad LGTBI han sido los principales lesionados, física y verbalmente, por miembros de los clanes indígenas que habitan el sitio.

Lo que les espera después del cruce

Tras concluir el viaje por estos parajes desérticos de La Guajira, el principal destino de los inmigrantes venezolanos, es Maicao. Muchos se quedan allí realizando labores domésticas y de construcción, otros deciden regresar nuevamente y por los mismos medios a la tierra que los vio nacer y algunos buscan rehacer sus vidas en otras ciudades de la Costa donde puedan progresar económicamente.

Sin embargo, el estar condicionados por la informalidad en un país diferente al suyo, reduce las posibilidades de encontrar un trabajo digno, dado a que no cuentan con la documentación necesaria para laborar legalmente en Colombia, situación  que resulta ventajosa para los colombianos que utilizan la mano venezolana ilegal, a la cual le pagan menos de lo establecido, (dependiendo del trabajo) tales ´contrataciones´ resulta ser lucrativa para quienes los empleadores e irregular para los ilegales. Pues su esfuerzo no es bien retribuido remunerado idóneamente.

Finalmente, es notorio el declive económico que ha tenido la República Bolivariana, desde que el presidente Nicolás Maduro asumió el poder, quien ha intentado seguir los lineamientos políticos del desaparecido expresidente Hugo Chaves, quien pretendía implantar el sistema socialista al país, pero con un efecto contrario, debido a que cada día hay más venezolanos que se van de su país a otro, huyendo la pobreza y la violencia.

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Comentarios   

+1 # Claudia 26-10-2016 20:17
Completa la descripción que sufren las personas desplazadas de Venezuela. Felicitaciones.
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