Crisis de la Universidad Autónoma toca fondo. Los profesores se van a paro y el Rector a Miami

Por. Humberto Coronel N.

Mas pudo el hambre que la vocación. El derecho a la dignidad que la lealtad. El reconocimiento público a la desmoralización que el valor ético a enseñar. La crisis humanitaria que el derecho a callar.

Los docentes, directores y coordinadores de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad Autónoma del Caribe cesaron todas las actividades misionales a cargo de docentes y encargados de dicha Unidad Académica por el no pago de los salarios desde el mes de septiembre de 2017, para el caso de los catedráticos, y desde noviembre, para los profesores de tiempo completo, hasta la fecha.

Resistieron, respetaron la institucionalidad, defendieron la Universidad y apoyaron la gestión del Rector Ramses Vargas Lamadrid hasta que el hambre, las deudas, el estrés, las enfermedades, la crisis social y laboral los distanció de familiares y amigos.

Entraron a paro los trabajadores de los programas académicos de Comunicación Social – Periodismo, Psicología, Dirección de Radio y Televisión, Licenciatura en Deporte y Cultura Física, el Departamento de Humanidades y las Maestrías de Educación (presencial y virtual), que comprenden a más de 1.900 estudiantes. Hoy en la mañana se sumó la Facultad de Ingeniería con todos sus programas al paro indefinido. Son más de 3.000 los estudiantes que los apoyan.

Los mismos que tardíamente empezaron a contar públicamente a través de las redes sociales las penosas necesidades por las que están atravesando desde hace más de dos años cuando el rector empezó por bajarles lo sueldos, demorarse en los pagos, a vender los activos y propiedades que la Universidad Autónoma del Caribe había adquirido a través de los años de un ininterrumpido trabajo académico y ser intervenida por los ministerios de Trabajo y Educación, Fiscalía y Procuraduría General de la Nación.

Cesan laborales porque tampoco se les ha pagado la salud desde octubre y ni ellos ni sus hijos se encuentran cubiertos por las EPS. No les han consignado las prestaciones de Ley correspondientes a cesantías e intereses. Han desmejorado profundamente la calidad de vida y la dignidad profesional, lo que ha afectado ineludiblemente la calidad docente y la producción de la reconocida Alma Mater.

Se juegan el todo por el todo porque no dan más aun cuando sus colegas, decanos, directores, coordinadores y docentes de otras facultades están afrontando las mismas necesidades, han sido testigos de los despidos, renuncias, maltratos y atropellos contra miembros de la comunidad académica a la que ellos también pertenecen y se quedan impávidos y sin actuar.

La crisis que los medios de Barranquilla no ven

Me cuesta entender cómo algunos medios de comunicación respetados de Barranquilla que se encuentran ubicados a menos de 20 cuadras a la redonda de la Universidad Autónoma del Caribe no han hecho un cubrimiento periodístico acorde a la magnitud y con la profundidad investigativa de los hechos que golpean a la universidad, y en especial, a los antiguos profesores que les enseñaron y colegas con los que han trabajado.

Me gustaría saber si el problema ha sido de formación y los colegas no saben hacer investigaciones; si los profesores los maltrataron y están resentidos con ellos, desconocen el asunto pese a que la W Radio en Bogotá todos los días aborda un nuevo tema referente a la corrupción administrativa y la crisis de los empleados; o si es una decisión editorial por la pauta publicitaria.

Si el asunto es el primero la facultad no debería trabajar más y auto clausurarse de por vida; si es el segundo todos los funcionarios deberían aprovechar el cese de labores y brindar un "abrazaton" para que se reconcilien; si no saben del tema deberían empezar por el ejercicio básico de la pirámide invertida; y si es el tercero, no les vendría nada mal reflexionar acerca de cuál es el papel que ellos como individuos quieren cumplir ante la sociedad.

Pues como ciudadano y ex docente de esa Facultad me resulta indignante la mediocre cobertura que algunos medios impresos, radiales y televisivos de la ciudad están haciendo del tema. Pese al cinismo conque el rector dice en rueda de prensa que la culpa no es de él sino de la Ministra de Educación Yaneth Giha, porque pese a tener las herramientas no acaba con el embargo que rodea al centro educativo.       

"Le hago un pedido público y respetuoso a la señora Ministra para que vaya más allá con su iniciativa y utilice los mecanismos de salvamento de la ley para que se acabe el carrusel de los embargos y así la universidad pueda acceder a los recursos que están capturando las fiducias", señaló el rector Ramsés Vargas.  

Paradójico y hasta atrevido por decir menos, pues el Ministerio de Educación ha sido bastante lacso y permisivo ante denuncias como las irregularidades en Miami y Barranquilla, los sueldos de los familiares del Rector, la deuda de la Universidad con los proveedores, el no pago de salarios a sus trabajadores, los despidos injustificados, las renuncias masivas de profesores, las agresiones contra estudiantes, entre muchas otras irregularidades al interior de la Uniautónoma.  Por menos capturaron a Mariano Alvear, dueño de la Universidad San Martín, hace apenas dos años y Vargas Lamadrid culpa a la Ministra.  

Lo cierto es que la universidad Autónoma del Caribe a partir del 21 de febrero tendrá los pasillos repletos de docentes, directores, operarios y estudiantes. Las aulas de clases donde se imparte el conocimiento seguirán vacías con cada cambio de asignatura a la espera de que se genere un pago. Mientras que el rector Ramses Vargas permanecerá con sus seis hijos y su esposa en Miami, hasta donde según él, se han ido a refugiar por ser víctima de las amenazas y la persecución mediática de Julio Sánchez Cristo.

La universidad se encuentra en una crisis en la que todos pierden.