Si viene de turismo a Santa Marta traiga botiquín y sepa que los puestos de salud cierran en fiestas o no funcionan

Fotografía de Seguimiento.co

Por. Humberto Coronel N.

El día de hoy la alcaldía de Santa Marta a través de la Secretaría de Salud Distrital y la ESE Alejandro Próspero Reverend, llevará una jornada integral de salud a todos los pobladores del corregimiento de Guachaca y sus veredas.

Aprovecho esta mega estrategia de salud de la Alcaldía de Santa Marta para poner en evidencia y alertar a los visitantes y locales sobre la precaria y nula cobertura médica que tiene esta ciudad, y peor aún, todos los pueblos de la Troncal del Caribe donde ha crecido la oferta turística.   

Reza el comunicado de la oficina de prensa que se estará brindando a la comunidad los servicios de vacunación, medicina general, odontología, orientación psicológica, salud sexual y reproductiva, charlas educativas, entre otros. En una jornada que irá de 8:00 de la mañana a 4:00 de la tarde.

Una estrategia que no subsanará las necesidades médicas y urgencias que seguramente surgirán en la zona, tanto de pobladores como de los miles de turistas que llegan al Parque Tayrona, los ríos, las playas que se extienden hasta Palomino (La Guajira) y los cientos de hoteles frente al mar o la montaña.      

La pasada madrugada del 8 de diciembre. Reunido en familia en una cabaña de Buritaca para celebrar el cumpleaños de mi abuela. Un tío sufrió un fuerte dolor en el pecho e intenso dolor en el brazo izquierdo. Alarmados por un posible infarto conduje a las 3:30 de la mañana hacia el puesto de salud de Buritaca pensando en darle tres aspirinas antes de que recibiera la atención médica.

En medio de la oscuridad llegué hasta la estación de Policía de Buritaca y los uniformados me informaron que el puesto de salud estaba cerrado que me dirigiera al de Guachaca. Conduje lo más rápido que pude mirando por la ventana si de casualidad había alguna droguería en funcionamiento, pero fue en vano.  

En Guachaca el puesto de salud también estuvo cerrado.

Con el temor de verlo morir sin haberle suministrado las tres simples aspirinas e impotentes de que no lo hubiera atendido un médico decidimos traerlo a una clínica en Santa Marta. En medio de las oraciones solo pensábamos en la manera de salvar su vida, mientras se le movía y gritaba cuando por momentos se quedaba en silencio.

Luego volvía a reaccionar con un quejido que con el paso de los minutos se hacía más desgarrador y doloroso.

Conduje más de 60 kilómetros subiendo y bajando las curvas de esa carretera donde no encontré un solo lugar donde brindaran atención médica. Eso sí de ambos lados de la vía, una amplia oferta rumbera, ofrecían los diversos estaderos llenos de borrachos que escuchaban vallenatos, corridos y reguetón a todo volumen.

Finalmente, llegamos a la clínica Los Nogales y no se trató de un ataque al corazón. Como cosa rara el médico tampoco supo decir que pudo haber causado semejante dolor que permaneció durante dos días más, pero por fortuna, Jorge sigue con vida.   

Esta angustiante situación deja en evidencia una vez más que Santa Marta no puede darse el lujo de no tener, por lo menos, una buena prestación del servicio de salud. Esta ciudad es un distrito turístico, cultura e histórico de gran importancia para Colombia que se promueve a nivel internacional y que es la tercera ciudad en turismo del país.  

Hace dos años murió un extranjero en Minca porque no había una camilla, un puesto de salud, ni mucho menos una ambulancia que salvara su vida.

En Santa Marta y sus alrededores las cosas en cuestiones de salud están peor que antes porque no se hacen las inversiones en salud que se deberían hacer. La cobertura es nula y el poco servicio que se presta es pésimo. Además del temor generalizado que ha generado el ruido de que en las clínicas El Prado y La Milagrosa los pacientes se mueren por causa de una bacteria que no han podido erradicar.   

Tres años después de haber sido demolidos para su adecuación y remodelación, los centros de salud de La Paz, Taganga y el IPC La Candelaria, en Santa Marta, aún no han sido terminados y los responsables de la terminación de los mismos no han pagado un solo día de cárcel.  

Así que resulta ridículo que con el gran presupuesto que maneja la ESE Alejandro Prospero Reverend la alcaldesa encargada solo se quede en jornadas de salud para “fortalecer los servicios de salud que se prestan en el Distrito” enmarcadas “en el Plan de Intervenciones Colectivas que coordina la Secretaría de Salud Distrital”.