El polémico abogado Abelardo De La Espriella parece el Pedro Navajas del Derecho Penal

Foto tomada de la Revista Semana

Por. Humberto Coronel N.

Cuando veo una noticia del renombrado abogado Abelardo De La Espriella no dejo de pensar en el típico bravucón del barrio. El chacho de la cuadra que le busca pelea a todo el mundo. El que grita, increpa, reta y amenaza de muerte porque se cree el más macho entre los machos.

Escucho la canción de Rubén Blades y siento como si el artista panameño se hubiera inspirado en el penalista, no por el tumba’o al caminar sino por su forma de  hablar y de vestir, en estratos completamente distintos, por supuesto.

La última controvertida actuación del togado, analista político, escritor, galerista, productor musical, caballista y profesor universitario, la protagonizó desde su última columna que le publicó el diario El Heraldo, “Muerte al tirano”, donde pidió abiertamente  el asesinato del presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

“Los venezolanos de bien y la comunidad internacional en pleno deben entender que la muerte de Nicolás Maduro se hace necesaria para garantizar la supervivencia de la República. No se trataría de un asesinato común, sino de un acto patriótico que está amparado por la constitución venezolana y que resulta, por demás, moralmente irreprochable” sentenció De La Espriella.

Como estas son muchas las disonancias que ha generado el jurista, las cuales sin lugar a dudas han causado un revuelo mediático, escenario donde le gusta hacerse notar.  En febrero de 2013 al finalizar una audiencia en el complejo judicial de Paloquemao, el Doctor Honoris Causa en Derecho le gritó a todo pulmón, parado de “acera a acera, de pretil a pretil”, a la ex rectora de la Universidad Autónoma del Caribe, Silvia Gette Ponce, “asesina, pagarás por esto!”.   

Y Como si no hubiera sido escuchado por todos los medios, amplificó lo dicho en el periódico El Espectador: "Que quede claro Silvia Gette mandó a asesinar a Fernando Cepeda y tiene que pagar por esto. Silvia Gette es una asesina, una mujer capaz de hacer cualquier cosa, ella no tiene escrúpulos y no voy a descansar hasta que esté en la cárcel".

Un año después renunció a defender los intereses de María Paulina Ceballos, la demandante de Gette, por diferencias irreconciliables.

Siempre bien vestido, y a veces con “sombrero de ala ancho y a medio lao”, en agosto de 2015, De la Espriella tuvo un acalorado cruce de palabras con José Rafael ‘el mono’ Abello. Por los micrófonos de la W Radio, bastante temprano en la mañana, la audiencia samaria estuvo expectante ante las recriminaciones que se hicieron el abogado y el ex narcotraficante.

A final de la discusión De la Espriella le dijo que si quería pelea, pelea le iba a dar y cuestionó su tiempo solitario en una cárcel de Estados Unidos: “Estuvo detenido 20 años en una celda de dos por dos, viendo el sol una vez a la semana por 25 minutos, sin contacto con su familia, sin contacto con una mujer -porque no hay visitas conyugales- y compartiendo con tanto hombre encerrado vaya a saber uno que tanto ha pasado ahí. Terminó con una mente desequilibrada”.  

Aunque usa lentes oscuros y le gusta coleccionarlos a diferencia del personaje de la canción se los quita para que su adversario sepa que lo está mirando. Así como miró a Roy Barreras en el programa ‘360 Grados’ de Cable Noticias, para decirle que era un traicionero, desleal, un perro que le servía al mejor amo, al que más contratos y más puestos le dé, y que se había lagarteado el padrinazgo de Uribe para su hijo de tres años.

Al presidente Juan Manuel Santos, de quien dice no tenerle nada personal, le ha dedicado desde hace cinco años incontables columnas para criticar su gobierno. Lo sindica como el peor presidente de la historia republicana de Colombia, que su “régimen” lleva al país por el mismo camino que el de Venezuela y del proceso de paz señala que es la operación de lavado de activos más grande del mundo para beneficiar a las guerrillas de las Farc.        

Estas no son las únicas expresiones controvertidas de Abelardo de La Espriella a lo largo de su carrera como penalista. Sus palabras y acciones lo convierten en el jurista más polémico del país. Tanto que le dicen el “abogado de la parapolítica” porque defendió a por lo menos 13 ex parlamentarios enredados con los paramilitares. Por sus casos y excesos magistrados y juristas lo ven como alguien brillante pero soberbio, valiente pero chocante, atrevido y mediático pero con falta de tacto.  

Viaja por el mundo y brinda escandalosas entrevistas a periodistas reconocidos sin medir ninguna de sus palabras porque la pasión es su motor y porque “el proceso penal es una batalla, en la que solo sobreviven los mejores guerreros” como reza en su página web.

Batallas y guerreros en un mar de personajes controversiales en una nación que pare violencia, y  que él ayuda a magnificar con cada una de sus palabras., las cuales debería medir, además de deambular con cuidado y guardar mayor prudencia porque en Colombia como en la canción hasta a los más bravos le sale alguien peor.

 “Valiente pescador, al anzuelo que tiraste, en vez de una sardina, un tiburón enganchaste. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios”.     

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@hjcoronel